
Aquellas de nosotras, que sufrimos esta legendaria enfermedad, que va y viene según nuestro estado de ánimo, según nuestros niveles de confianza en nosotros mismos y nuestra fuerza moral, seguimos olvidándonos de quienes somos, colocamos la corona fuera de su lugar.
Cuando perdemos contacto con nuestra auténtica naturaleza, nos resulta imposible crear fronteras que protegan, enriquezcan y mantengan firme nuestro amor propio, que vale su peso en oro. Nos olvidamos de que somos mujeres de primera categoria que intentamos rebajarnos para el resto del mundo con tal de ser aceptadas. Pero si quieres que te admiren, adoren y quieran, deberías resistir.
Una cosa está clara, y es que la Reina de Saba no sentía repulsión por ella misma.

Y tú no eres de segunda. Tú desciendes de un linaje antiguo y sagrado, el de los hijos de la Reina de Saba. Manténte erguida. Amiga, todavía no ha nacido el hombre cuyo amor merezca abandonar el trono.
(Sarah Ban Brathnach)
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Y tú no eres de segunda. Tú desciendes de un linaje antiguo y sagrado, el de los hijos de la Reina de Saba. Manténte erguida. Amiga, todavía no ha nacido el hombre cuyo amor merezca abandonar el trono.
G R A C I A S :)
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